El proyecto

La Finca Las Conveniencias es el lugar que elegimos para construir la Granja Regenerativa EnRama, una oportunidad para trabajar la transición ecosocial. Aquí te contamos cómo lo estamos haciendo.
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Soñar despiertas iba muy en serio

El proyecto de la Granja Regenerativa Enrama nace de la preocupación, compartida desde hace años, por la crisis ecológica: el cambio climático, la contaminación, la deforestación, la pérdida de biodiversidad y la huella ecológica que provocan nuestras formas de producción y consumo.

Y también por la crisis social, la soledad en la que viven muchas personas, la frágil protección social que como sociedades hemos construido, el marco patriarcal, o la creciente desigualdad y pobreza que genera nuestro modelo económico.

Hemos estado involucradas durante mucho tiempo en proyectos en estos ámbitos y nos unen unas enormes ganas de aterrizar todo lo aprendido en el ámbito rural.

Nuestro sueño es levantar un lugar demostrativo, convencidas de que otras formas de habitar el planeta son posibles, un vergel, un espacio que acoja a personas e iniciativas con visiones similares para intercambiar ideas, y generar sinergias y acciones transformadoras.

La finca nos encontró y ya es nuestra ​

Para lo que nos propusimos, allá por 2016, necesitábamos al menos un terreno de 3 hectáreas. Buscamos activamente durante muchos meses sin demasiado éxito.

Hasta que un día, cansadas y a punto de tirar la toalla, nos encontró la Finca Las Conveniencias. Una dehesa de 16 hectáreas con unos propietarios a los que les encantó nuestra idea.

El primer año nos dedicamos a conocerla, descubrir sus recovecos, sorprendernos con su flora y fauna. La hemos visto cambiar en todas las estaciones del año. Y, como no podía ser de otra manera, ya somos parte de ella.

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Manos a la obra sobre el terreno

Siempre hemos contemplado la finca como un todo, donde cada elemento esté conectado con otro, y cumpla varias funciones. Además, debía tener una vocación ecodidáctica, para lo que queríamos contar con algunas edificaciones.

Contactamos con el equipo de arquitectas de Maraq que entendieron la propuesta y enseguida se pusieron manos (y corazón) a la obra. Diseñaron unas bioconstrucciones preciosas e integradas en el paisaje cuya alma será el Centro de Estudios y Regeneración de Ecosistemas. Con los deberes hechos, iniciamos el largo proceso de calificación del suelo en la Comunidad de Madrid.

En paralelo, comenzamos a zonificar y a darle forma a nuestra Granja Enrama, la otra gran apuesta. Planificamos caminos y gestión de aguas, decidimos el mejor lugar para cada actividad, y cuantificamos la carga de animales y plantas que se irán incorporando.

Para todo esto, hemos contado con la asesoría de Sustraiak. Con ellos, hemos compartido muchas horas, hecho muchos planos y números hasta que todo cuadrase y encontrase su sitio.

Pastoreo rotativo, primera práctica real​

La calificación y licencias llevan su camino. Nunca tan rápido como nos gustaría, la verdad, pero no por eso íbamos a quedarnos paradas. Había que comenzar a regenerar los suelos de la finca, bastante castigados tras años de abandono, para hacerlos más fértiles y secuestrar CO2.

En 2018 decidimos probar suerte y presentar un proyecto de investigación sobre Pastoreo Rotativo a una subvención pública para Grupos Operativos del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural (IMIDRA).

¡Nos la concedieron durante tres años desde 2019 a 2021!

Además de la inyección económica, para hacer esta práctica demostrativa de Aplicación de Pastoreo Rotativo a Encinares de la Sierra, contamos con el apoyo de Fernando y su Ganadería Guzmán. Bajo la supervisión y los buenos cuidados de los pastores María y Pablo, siete de sus vacas llevan un año y medio haciendo su trabajo en la finca y, gracias a ellas, la flora y los suelos están mucho mejor.

Hasta podemos decir orgullosas que hemos sido 'madres' de varios terneritos.

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Más animales, más plantas, más granja

2020 ha supuesto un punto de inflexión importantísimo. En medio de la pandemia mundial, tenemos claro que ha llegado el momento de dar un paso más. Si alguna vez las dudas planearon, la Covid-19 nos las ha despejado. Estamos decididas a dar la bienvenida a más animales, a cultivar la tierra y a producir alimentos con nuestras manos.

Pablo y María comenzarán con el cuidado de las gallinas. Este verano entrarán las primeras 150 y se incorporarán al pastoreo rotacional en las parcelas.

También este verano inauguraremos una charca de recuperación de anfibios, primer paso de un proyecto más ambicioso: nuestro jardín etnobotánico.

En septiembre nos toca dejar listos los caminos, canales y las balsas de agua que nos permitirán instalar un par de invernaderos y plantar los primeros frutales, arbustos y árboles de frutos rojos de lo que será un gran bosque comestible.

Esperamos terminar el año con la construcción de varios apriscos para que, en la primavera de 2021, esté todo a punto y cerdos, ovejas, cabras y vacas vayan sucesivamente incorporándose a la Granja Enrama. Queremos que el diseño agrícola y ganadero garantice la salud de la totalidad del ecosistema. De manera que, para cubrir nuestras necesidades, antes tengamos en cuenta las necesidades y los límites de la naturaleza.

Experimentando ecosistemas que tienden al equilibrio, desde el respeto a su biocapacidad, podremos dar el salto para articular biorregiones autorreguladas.

Esto ya no hay quien lo pare​

Hasta aquí, un camino que, curiosamente, cuando echamos la vista atrás unas veces se nos hace largo y otras muy corto. Lo único cierto es que han pasado cuatro años y el sueño sigue intacto.

Enrama es ya una asociación que ha ido cambiando de miembros hasta encontrar el equilibrio y la combinación perfecta de saberes y valores.

Ahora mismo somos cuatro. Mar y Aran, el tándem soñador, Juan que se unió en 2017 y Marta, nuestra última incorporación en 2019. Sin sus miradas e implicación, el proyecto no sería el que es ahora.

No podemos olvidarnos de dar millones de gracias a Rocío de Terán y a Juan J. Linz por apostar por este proyecto y darnos alas. Sin su apoyo nada hubiera sido posible.

Estamos convencidas, no obstante, de que Enrama tendrá una familia extensa de personas y entidades colaboradoras porque tenemos la vocación de tejer redes.

Poco a poco, la finca tendrá su granja y el Centro de Estudios y Regeneración de Ecosistemas, pero también queremos sacar adelante una incubadora de proyectos y una guía ecológica, local y de proximidad que ya está en marcha. ¡Verde Serrano va viento en popa!

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¿Quieres conocernos más a fondo?

Ya conoces nuestro proyecto para levantar la Granja Regenerativa Enrama en la Finca Las Conveniencias. Ahora igual te apetece ponernos cara y saber de dónde venimos cada una de las personas que formamos Enrama. ¡Encantadas de conocerte!